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Crítica en revista de música nacional Rolling Stones de ‘Licenciado Cantinas the movie’

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O cómo hacer que un mediometraje sobre el fin del mundo con aires de videoclip y protagonizado por un cantante sea más que interesante.

Ante la profecía maya del fin del mundo –que lo sitúa el próximo 21 de diciembre de 2012-, parece predestinada a ser la pregunta estrella de este año: ¿Qué harías tú justo antes de que todo acabe? Puedes tener la mala suerte de Anntona, de Los Punsetes, y que el Apocalipsis te pille sentado en la taza del váter. O la malísima suerte –sí, es mucho peor- de El Licenciado Cantinas, es decir Bunbury, y que todo explote justo el mismo día que te casas con la mujer de tus sueños en una playa paradisíaca. Éste último es el punto de partida del mediometraje Licenciado Cantinas, protagonizado por el cantante zaragozano, de 44 años, y que el pasado 20 de enero, viernes, se estrenó simultáneamente en todo el mundo. 

En Madrid se hizo en un curioso escenario. La plaza de Callao, pese al frío se convirtió en un insólito cine de verano donde algo más de 150 personas, más curiosos transeúntes, pudieron ver en una pantalla gigante estos 25 minutos que condensan una historia de amor profundo, verdadero y eterno, truncado por el destino (aquí el fin del mundo es quizás sólo una metáfora). La mini película, a medio camino entre el cine y el videoclip y dirigida por Alexis Morante, es también es un solvente e interesante cuento de redención, muerte y abandono. 

Rodada en California (EEUU), dividida en cuatro capítulos y con cierto aire a lo Tarantino, la historia no es el colmo de la originalidad, pero resulta sugestiva. Bunbury, o lo que es lo mismo El Licenciado, está a punto de casarse con el amor de su vida en una playa, cuando comienza el Apocalipsis. Ese día fatídico en el que desaparece el mundo tal y como lo conocemos y comienza otro.

“Morir es vivir para siempre”, dice el chamán, protagonizado por Toney Wilson, que oficia la extraña ceremonia. Todo acaba y Bunbury despierta (¿vivo o muerto ya?) en la playa. Camina solo por el desierto hasta llegar a un decadente teatro donde los invitados a su boda mueren dolorosa y lentamente. Sentado en un sofá a El Licenciado le espera la horca, aunque al final es el sol el que hace el trabajo sucio. Ódiame, El mar el cielo y tú, Llévame… de su último disco, donde el cantante hace esta vez de interprete de composiciones ajenas, sirve como precisa banda sonora de la historia.

La idea es buena. Primero porque el corto sirve también como una sucesión de cuatro videoclips con un hilo conductor. Estéticamente es igual que su disco Licenciado Cantinas: hipnótico, misterioso, progresivo, fronterizo, blusero. Es decir, perfecto para entrar en este nuevo universo creado en 2012 por Bunbury. Los escenarios son válidos y de contundente espectacularidad. Lo mismo que la creíble interpretación del cantante –no lo van a dar un Oscar, pero no lo hace nada mal-. Además, el ya famoso y elegante traje rosa con chorreras le sienta de lujo. Enrique, por favor, dinos dónde lo venden.

*Fuente: Rolling Stone